Sabias Que?

Scandinavian Audiology Jan 1986, Vol. 15, No. 4: 227–234

En 1986, Bergström B. y Nyström B. fueron los primeros en sugerir que la exposición a disolventes aromáticos (tolueno) podría ocasionar pérdida de audición. Estos investigadores, tras haber efectuado estudios a lo largo de 20 años, a 319 personas que trabajaban en industrias, comprobaron que un porcentaje significativo (23%) de los ocupados en el sector químico expuestos al tolueno, mostraron una pérdida auditiva, mientras que en otros sectores quienes estaban expuestos a ruido en niveles inferiores a 89dB, sólo resultaron afectados entre el 5% y el 8%. —Scandinavian Audiology Jan 1986, Vol. 15, No. 4: 227–234

Las alteraciones auditivas por compuestos químicos ototóxicos, presentes en el medio laboral, es relativamente nuevo y sus resultados han dado a conocer diversos efectos otológicos permanentes o transitorios por su dosis de exposición.

Los ototóxicos producen hipoacusia neurosensorial bilateral simétrica, afectando las frecuencias 4000Hz y 8000Hz en audiometría convencional con síntomas como, acúfenos y vértigos de origen vestibular, desequilibrio o alteraciones cocleovestibulares.

Las sustancias tóxicas pueden afectar las estructuras y/o la función del oído interno, el aparato vestibular, (sustancias vestibulotóxicas) y a la cóclea (sustancias cocleotóxicas).

Algunos compuestos químicos que causan efectos en el oído interno son: Tolueno, Xileno, Estireno, n-Hexano, Tricloroetileno, monóxido de carbono, Alcoholes y Plomo.


Diagnóstico:

Para establecer una pérdida auditiva por exposición a tóxicos es muy importante lo siguiente:

  1. Historia clínica laboral
  2. Antecedentes otológicos
  3. Síntomas de exposición directa o indirecta de un tóxico

Las pruebas o estudios, básicamente están destinadas a identificar dificultades en el equilibrio y alteraciones en la cóclea como: la electronistagmografía, prueba de movimiento cefálicos, inmitancia acústica, audiometría tonal y de alta frecuencia, logo-audiometría y potenciales evocados.

Actualmente no hay tratamiento que pueda revertir el daño que causan los ototóxicos, ya que el proceso tóxico es duradero y sus residuos quedan en la endolinfa durante muchos meses, debido a la lentitud de absorción del saco endolinfático.

Quienes tengan pérdidas bilaterales profundas pueden beneficiarse con implantes cocleares; en cuanto a la función vestibular, la terapia física o vestibular, es una opción que logra compensar y mantener el equilibrio.

Cortesía de:

María de Los Angeles García M.
FGA. Especialista en Patología de audición y lenguaje

 

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